Malvinas: Rockhopper y Navitas pierden en Bolsa más de lo financiado para Sea Lion tras sanciones argentinas

Las empresas energéticas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, socias en el proyecto petrolero offshore Sea Lion en las Islas Malvinas, sufrieron pérdidas bursátile

Las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, protagonistas del proyecto petrolero offshore Sea Lion al norte de las Islas Malvinas, han experimentado una drástica devaluación en sus acciones, perdiendo un total de 1.269 millones de dólares de capitalización bursátil en el último mes. Esta cifra crítica supera incluso los 1.000 millones de dólares de deuda senior que el consorcio había asegurado a finales de 2025 para financiar la primera fase de este ambicioso desarrollo. La situación se agrava al encarecer significativamente la búsqueda de socios estratégicos y fondos adicionales, esenciales para avanzar en las etapas subsiguientes del proyecto.

El punto de inflexión fue la cadena nacional del 3 de septiembre, donde el presidente argentino Javier Milei anunció una aceleración en la aplicación de sanciones contra las empresas que operan en la cuenca sin la autorización de Argentina. Las medidas, que incluyen un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para establecer una base naval y un proyecto que equipara a proveedores con operadoras, buscan inhabilitar a toda entidad directa o indirectamente involucrada en proyectos en las islas sin el consentimiento del país. Este régimen sancionatorio, si bien se basa en una normativa preexistente desde 2011, ha sido revitalizado con un enfoque mucho más contundente.

Analizando el impacto individual, Rockhopper Exploration, que posee el 35% de Sea Lion, vio sus acciones caer un 34% en la Bolsa de Londres, pasando de 78 a 51,5 peniques. Su capitalización se redujo de 1.127 millones a 731 millones de dólares, lo que representa una pérdida de 396 millones de dólares. Por su parte, Navitas Petroleum, operadora con el 65% del proyecto, retrocedió un 15,4% en Tel Aviv, bajando de 133,60 a 113 shekels. En términos de dólares, su valor de mercado disminuyó de 5.383 millones a 4.510 millones, acumulando una pérdida de 873 millones de dólares.

Tras el anuncio presidencial, la Cancillería argentina no tardó en iniciar un proceso sancionatorio formal contra 45 personas y empresas, incluyendo subsidiarias de Navitas y Rockhopper, así como sus accionistas y proveedores clave. El frente judicial se abrió el 16 de septiembre, cuando la jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, dictó una medida cautelar que ordenó a ambas compañías abstenerse de iniciar, continuar o ejecutar cualquier fase del proyecto Sea Lion. Complementando estas acciones, el 23 de septiembre, el presidente Milei elevó el tema a la 81ª Asamblea General de la ONU, reafirmando que "Malvinas es para nosotros una causa nacional" y denunciando que "Sea Lion avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina" bajo licencias británicas no reconocidas por Argentina.

La escalada de las tensiones geopolíticas y las acciones legales argentinas representan un desafío significativo para el desarrollo del proyecto Sea Lion y, por extensión, para la exploración de hidrocarburos en la región disputada. La depreciación bursátil de las empresas no solo impacta su capacidad de obtener capital adicional, sino que también envía una señal de riesgo a futuros inversores y socios potenciales en proyectos energéticos en áreas con reclamaciones de soberanía. Esta situación subraya la compleja interacción entre la política, el derecho internacional y la viabilidad económica de los proyectos energéticos a gran escala.