Belgrano y San Martín: Quiénes pueden adquirir las centrales de ENARSA si los socios ejercen su preferencia

La privatización de las participaciones de ENARSA en las centrales termoeléctricas Manuel Belgrano y José de San Martín en Argentina se complicará por los derechos de pre

El proceso de privatización de las participaciones del Estado argentino en las centrales termoeléctricas Manuel Belgrano (TMB) y José de San Martín (TSM), actualmente en manos de ENARSA, se presenta con una complejidad adicional: los derechos de preferencia que sus socios privados tienen garantizados por estatuto. Un decreto reciente establece que los pliegos de licitación deberán contemplar esta cláusula, lo que podría limitar el abanico de potenciales compradores. ENARSA posee el 65,01% de TMB y el 68,83% de TSM, mientras que el resto de las acciones está en manos de generadores privados.

El tramo privado de las centrales corresponde al 34,99% de TMB y al 31,17% de TSM, distribuido entre catorce generadores del mercado eléctrico. Central Puerto emerge como el accionista privado más relevante, controlando directamente el 10,83% de TMB y el 9,63% de TSM. Al sumar la participación de Central Costanera, que adquirió de Enel en febrero de 2023, su grupo consolida el 12,72% de TMB y el 11,31% de TSM, lo que representa más del 36% del tramo privado en cada sociedad.

A este grupo le siguen otros actores importantes en el panorama energético argentino. AES Argentina Generación cuenta con aproximadamente el 7,1% de TMB y el 6,3% de TSM, lo que equivale al 20,17% del tramo privado. Por su parte, Hidroeléctrica El Chocón posee cerca del 6,6% de TMB y el 5,9% de TSM, sumando el 18,85% de dicho tramo. Estas cifras, extraídas del informe anual del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), son aproximadas y aplican sobre la composición actual del tramo privado.

Los derechos de preferencia no son una novedad en el sector. En 2023, este mecanismo frustró la compra de Central Dock Sud por parte de Central Puerto, a pesar de un acuerdo previo con Enel. Este antecedente sugiere que la intención de los socios fundadores, quienes aportaron sus acreencias en 2004 para financiar la construcción de ambas centrales, tendrá un peso significativo en el destino de las participaciones de ENARSA.

La posibilidad de que los socios privados ejerzan su preferencia contractual transforma la venta de las participaciones de ENARSA en un proceso diferente a una subasta tradicional. En lugar de una competencia abierta entre todos los oferentes, los actuales accionistas tendrán la ventaja de igualar cualquier oferta, asegurando que el control de estas importantes infraestructuras energéticas permanezca dentro del ecosistema de generadores eléctricos ya establecido en Argentina. Esta dinámica definirá los contornos del mapa energético del país en los próximos años.

Este escenario subraya la importancia de analizar no solo las ofertas económicas sino también las complejas interacciones entre los actores ya consolidados en el sector energético argentino, en un momento clave de redefinición del rol del Estado en la economía.