Concesiones, fracking y menor presencia de Petrobras: el plan energético y minero de Jair Bolsonaro para la segunda vuelta

El candidato presidencial de Brasil, Jair Bolsonaro, propone una reestructuración profunda del sector energético y minero. Su programa incluye reemplazar el modelo de rep

Brasil se prepara para la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, donde los programas energéticos y mineros de los candidatos Jair Bolsonaro (PL) y Luiz Inácio Lula da Silva (PT) delinean visiones contrapuestas para el futuro del país. Con una ventaja del 47,11% en la primera vuelta frente al 45,07% de su oponente, Bolsonaro, cuyo partido también dominará el Congreso, propone una agenda de profundas reformas en el sector, bajo la premisa de que "el papel del Estado no es ser el empresario, es ser el país que funciona".

En el ámbito petrolero, el plan de Bolsonaro omite menciones directas a Petrobras, pero aboga por retomar el Programa Nacional de Desestatización, evaluando la venta de empresas y unidades puntuales del holding. La reforma central radica en reemplazar el régimen de reparto de producción por el de concesiones en las subastas de áreas, un cambio sustancial que otorgan a las empresas el control de lo producido a cambio de bonos y regalías, en contraste con el actual modelo donde la Unión posee el petróleo y exige una porción del excedente.

Esta modificación contractual es particularmente relevante para el margen ecuatorial, una frontera exploratoria en el norte del país. En materia de refinación, la propuesta busca modernizar la infraestructura existente para incrementar el procesamiento de crudo nacional y optimizar la distribución de combustibles, especialmente en la región Centro-Oeste, buscando alternativas más eficientes que el transporte por carretera. Esto contrasta con las políticas de 2023, cuando Lula suspendió la venta de refinerías y desestimó la paridad de importación.

El programa de seguridad energética de Bolsonaro también pone un fuerte énfasis en la apertura del mercado de gas. Se prevé una modernización y expansión de la infraestructura de refinación, procesamiento, evacuación y transporte. Crucialmente, la propuesta habilita la explotación de gas no convencional mediante la técnica de fracking, una medida que podría desbloquear vastos recursos energéticos, aunque sujeta a regulaciones que el fragmento original del artículo no detalla.

Frente a esta visión, el programa de Luiz Inácio Lula da Silva, aunque menos detallado en el extracto, promete devolver a Petrobras al centro de la política energética, reafirmando el rol estatal en el control y la operación. El plan de Bolsonaro, por su parte, se compromete a garantizar una estabilidad regulatoria por un periodo de 20 años, buscando atraer la inversión privada a largo plazo y consolidar un modelo energético basado en la eficiencia y la competencia.