Newmont solicitó reglas a 60 años y reconoció que la minería debe "aprender del petróleo"
Newmont, la gigante minera, anunció una inversión de 800 millones de dólares para expandir su mina de oro Cerro Negro en Santa Cruz, Argentina. La directora país, María E
En el marco del 62° Coloquio de IDEA, la compañía minera Newmont, a través de su directora país en Argentina, María Eugenia Sampalione, destacó la importancia crucial de la estabilidad regulatoria a largo plazo para las inversiones en el sector. Sampalione, al detallar la expansión de la mina de oro Cerro Negro en Santa Cruz, subrayó la necesidad de contar con "instituciones que den esa previsibilidad" por plazos de hasta 60 años, un período común para la planificación en la minería.
La ejecutiva también hizo una notable referencia a la industria petrolera, sugiriendo que la minería debería "aprender un poco del petróleo" en cuanto a su enfoque sobre la inversión y la proyección a largo plazo. Esta declaración resalta un interés en adoptar modelos de estabilidad y desarrollo que han caracterizado a la industria de hidrocarburos, a menudo sujeta a ciclos de inversión de gran envergadura y larga duración.
La inversión mencionada asciende a 800 millones de dólares a lo largo de seis años, destinados a reanudar y ampliar el proyecto Cerro Negro Expansión 1. Este plan incluye más de 30 obras en superficie e interior de mina, con una primera etapa de 360 millones de dólares y la generación de 270 puestos de trabajo durante su ejecución. El proyecto, que había estado en pausa, ahora contempla el desarrollo simultáneo de los distritos Marianas y Este, con una proyección de 3.5 millones de onzas de oro adicionales y una vida útil que se extiende más allá de 2038.
Un dato relevante de la inversión es la significativa participación local: 160 millones de dólares se destinarán a 55 proveedores locales. Además, Newmont ha invertido 40 millones de dólares en una línea eléctrica, un componente clave de infraestructura que subraya el impacto multiplicador de la minería en el desarrollo regional. La compañía también inició recientemente una etapa a cielo abierto, demandando una inversión adicional de 60 millones de dólares y creando 100 empleos directos.
La solicitud de reglas claras y estables por hasta seis décadas por parte de Newmont, sumado a la financiación de una línea eléctrica, evidencia el compromiso de la empresa con la sostenibilidad de sus operaciones y la infraestructura energética asociada. Este tipo de inversiones en proyectos de largo aliento no solo aseguran la producción de minerales, sino que también impulsan el desarrollo de la red eléctrica y la capacidad de suministro en la región, un factor crítico para el crecimiento económico y social.
El enfoque en la estabilidad regulatoria y la comparación con el sector petrolero marcan una pauta importante para futuras discusiones sobre el marco de inversión en recursos naturales en Latinoamérica. La minería, al igual que los hidrocarburos, requiere certezas a largo plazo para movilizar capitales significativos y garantizar el retorno de las inversiones, lo que a su vez se traduce en beneficios económicos y de infraestructura para los países anfitriones.