Standard Chartered: Flujos de Petróleo por Ormuz Lejos de la Normalidad
Los flujos de exportación de petróleo en Medio Oriente han recuperado volúmenes cercanos a los niveles previos al conflicto, alcanzando 16.5 millones de barriles diarios
Standard Chartered ha revelado que, si bien los volúmenes de exportación de petróleo en Medio Oriente han experimentado una notable recuperación, aproximándose a los niveles previos al conflicto, la actividad en el estrecho de Ormuz dista mucho de haber vuelto a la normalidad. Este análisis subraya una reorganización estratégica en las rutas de transporte de crudo en una de las regiones más vitales para el suministro energético global.
Según las estimaciones de la entidad financiera, las exportaciones de crudo y condensados desde el Golfo Pérsico, excluyendo a Irán e incluyendo rutas de circunvalación como Fujairah y el Mar Rojo, alcanzaron aproximadamente 16.5 millones de barriles diarios (bpd) en septiembre. Esta cifra representa un retorno generalizado a los volúmenes observados antes de la escalada de las tensiones en la zona.
Sin embargo, la particularidad de esta recuperación radica en la distribución de esos flujos. Mientras que antes del conflicto aproximadamente el 83% de los barriles cruzaban el estratégico estrecho de Ormuz, en septiembre pasado esa proporción se redujo drásticamente a solo el 60%. Este cambio porcentual evidencia una clara preferencia y aumento en el uso de rutas alternativas y puertos de reexpedición.
La menor dependencia del estrecho de Ormuz, a pesar de la recuperación general de los volúmenes, tiene implicaciones significativas para la seguridad del suministro global y los costos logísticos. El desvío de una porción considerable del crudo a través de rutas como la de Fujairah y el Mar Rojo busca mitigar riesgos geopolíticos y la vulnerabilidad ante posibles interrupciones en la ruta tradicional.
Esta dinámica resalta la adaptabilidad del mercado petrolero frente a escenarios de incertidumbre, pero también advierte sobre la persistencia de una situación no estabilizada en puntos clave de tránsito. Para el sector energético, mantener una vigilancia sobre estos cambios es crucial, ya que impactan directamente en la eficiencia de las cadenas de suministro y en la percepción de riesgo de los inversores.