Venezuela insiste en el Acuerdo de Ginebra de 1966 como vía para resolver la disputa territorial del Esequibo
El gobierno venezolano ha reafirmado su postura de que el Acuerdo de Ginebra de 1966 es el instrumento jurídico para resolver la controversia territorial con Guyana por e
El Gobierno de Venezuela ha reiterado su firme postura de que el Acuerdo de Ginebra de 1966 constituye el único marco jurídico válido y la vía expedita para la resolución pacífica y satisfactoria de la controversia territorial sobre el Esequibo. Así lo comunicó el ministro para Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, Félix Plasencia González, en un pronunciamiento oficial que reafirma el compromiso de Caracas con este instrumento multilateral.
La disputa por el territorio del Esequibo, una zona de 159.000 kilómetros cuadrados rica en recursos naturales, incluyendo vastas reservas de petróleo y gas, diamantes y oro, ha sido un punto de fricción histórico entre Venezuela y Guyana. Caracas reclama la soberanía sobre este territorio al este de su frontera, el cual es administrado por Guyana, argumentando que el Laudo Arbitral de París de 1899, que otorgó la región a la entonces Guayana Británica, es nulo e írrito.
El Acuerdo de Ginebra, firmado entre Venezuela, el Reino Unido y la Guayana Británica (próxima a su independencia) en 1966, establece un mecanismo para buscar una solución práctica y mutuamente aceptable a la controversia. Venezuela considera que cualquier intento de llevar el caso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) es una violación de este acuerdo, que prioriza las negociaciones directas y la búsqueda de soluciones a través de la Secretaría General de las Naciones Unidas.
La relevancia de esta disputa se ha intensificado en los últimos años debido a los importantes descubrimientos de petróleo y gas en aguas adyacentes al Esequibo, efectuados por empresas como ExxonMobil. Guyana ha otorgado concesiones petroleras en estas zonas en disputa, lo que ha generado fuertes protestas por parte de Venezuela, que considera estas acciones como una violación de su soberanía y de las leyes internacionales. La incertidumbre jurídica sobre la titularidad de estas reservas ralentiza potenciales inversiones y eleva el riesgo geopolítico para las compañías energéticas.
Las declaraciones del ministro Plasencia subrayan la insistencia de Venezuela en la vía diplomática y el respeto estricto del Acuerdo de Ginebra, rechazando cualquier otra instancia que no cumpla con lo pactado. Esta posición busca consolidar la base legal para futuras negociaciones y preservar los derechos históricos y soberanos del país sobre el vasto territorio en cuestión, cuya potencialidad energética es clave para el desarrollo regional.
La controversia del Esequibo no solo representa un desafío diplomático, sino que tiene profundas implicaciones económicas y energéticas para ambos países y para la estabilidad de la región. La resolución del diferendo, a través del mecanismo acordado en Ginebra, es vista por Venezuela como esencial para garantizar la paz, la cooperación y el aprovechamiento ordenado de los inmensos recursos que yacen en esta zona, los cuales son estratégicos para el mercado global de hidrocarburos.
Este pronunciamiento reitera la política exterior venezolana respecto a una de sus principales reclamaciones territoriales, con el objetivo de encauzar el conflicto hacia una solución negociada que salvaguarde sus intereses y contribuya a la seguridad energética en Latinoamérica.