Eneva propone reformas regulatorias para monetizar el gas venezolano y acelera negociaciones con PDVSA

La firma brasileña Eneva proyecta monetizar el gas asociado en campos maduros de Venezuela para transformarlo en electricidad, metanol, líquidos y gases industriales, con

La energética brasileña Eneva SA avanza en la evaluación de oportunidades en el mercado energético venezolano con el objetivo de transformar el gas natural asociado en productos de alto valor agregado, un esquema operativo que, según la compañía, requiere de una simplificación y armonización en el marco regulatorio nacional para alcanzar su máximo potencial, informó Bloomberg.

En el marco de la conferencia sobre petróleo y gas celebrada esta semana en Caracas, el director general de Eneva para Venezuela, Iván Betancourt, explicó que la firma con sede en Río de Janeiro centra su estrategia inmediata en la evaluación de campos petroleros maduros para monetizar el gas asociado, mientras explora alianzas para proyectos de mayor envergadura en la Faja Petrolífera del Orinoco.

La propuesta de la compañía contempla desarrollar el recurso gasífero nacional para convertirlo en una canasta de «productos financiables», entre los que destacan líquidos derivados del petróleo, generación eléctrica, metanol y gases industriales. Betancourt señaló que para lograr la recuperación del sector energético en el país es indispensable «armonizar el entorno regulatorio», en referencia a las distintas normativas que rigen de forma separada los sectores de hidrocarburos, gas y electricidad.

A diferencia del modelo que Eneva ejecuta en Brasil, especializado en el desarrollo de yacimientos remotos de gas seco para la generación eléctrica, la mayor parte del gas en territorio venezolano es rico en líquidos, una característica que la directiva califica como «un desafío, pero también una oportunidad significativa» bajo la premisa de que «el modelo aquí va a ser beneficioso para todos». Asimismo, la empresa manifestó su disposición de asumir proyectos de manera independiente «cuando tenga sentido y el tamaño sea el adecuado».

En el plano institucional, Eneva mantiene conversaciones directas con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) con la expectativa de suscribir un memorando de entendimiento antes de que finalice el año, destacando que la estatal venezolana ha mostrado una postura «muy receptiva». Paralelamente, la firma analiza el establecimiento de una «alianza estratégica» en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo.

Respecto a la Faja, Betancourt advirtió sobre la complejidad operativa del área al precisar que «tiene una cantidad significativa de reservas, pero desde el punto de vista técnico es uno de los lugares más complejos para producir». Agregó que aunque existe el potencial de producir millones de barriles de petróleo con el tiempo, este proceso «requerirá mucha inversión, mucha capacidad técnica y mucha tecnología», enfrentando además limitaciones logísticas como el acceso a diluyentes indispensables para transportar y procesar el crudo extrapesado.

Con el objetivo de fortalecer su capacidad operativa en el país, Eneva firmó recientemente un acuerdo no vinculante y no exclusivo con la prestadora de servicios petroleros Halliburton Co. para explorar oportunidades conjuntas. Sin embargo, en lugar de priorizar desarrollos masivos en la Faja que demandan miles de pozos y elevados montos de capital, la empresa orienta sus esfuerzos de corto plazo hacia «un campo maduro con una producción menor» ubicado en la cuenca del lago de Maracaibo, en el occidente venezolano, o en el norte del estado Monagas, en el oriente, zonas que cuentan con infraestructura y logística consolidadas.