La crisis eléctrica en Venezuela se agrava: el sistema registra un déficit de 3.000 megavatios

Expertos ingenieros advierten sobre la profundización de la crisis eléctrica en Venezuela, señalando que el sistema nacional enfrenta un déficit de 3.000 megavatios. La d

La profunda crisis eléctrica que azota a Venezuela continúa deteriorándose, con el sistema nacional enfrentando un crítico déficit de 3.000 megavatios. Ingenieros expertos en la materia han emitido una seria advertencia sobre la precaria situación, que impacta directamente la calidad de vida y la actividad económica en todo el país.

Según las estimaciones de los ingenieros Víctor Poleo y José Aguilar, la demanda energética nacional se sitúa en aproximadamente 15.000 megavatios. Sin embargo, la capacidad de generación eléctrica real del sistema apenas logra cubrir unos 12.000 megavatios, dejando una brecha significativa que se traduce en fallas constantes y racionamientos prolongados.

Estos especialistas no solo alertan sobre las deficiencias operativas y la falta de mantenimiento de la infraestructura eléctrica, sino que también ponen en tela de juicio la efectividad y la viabilidad, tanto técnica como política, de los acuerdos energéticos que se están gestionando. Su preocupación radica en que estos pactos se estarían realizando bajo un esquema de tutelaje por parte de Washington.

El cuestionamiento sobre la influencia externa en la formulación de la política energética venezolana añade una dimensión geopolítica a la crisis, sugiriendo que las decisiones clave podrían no estar alineadas con las necesidades técnicas y operativas del país. Esto complica aún más el panorama para la recuperación de un servicio fundamental.

El impacto de este déficit de 3.000 MW se siente en cada rincón del territorio venezolano. La interrupción constante del suministro eléctrico afecta desde los hogares hasta las industrias, mermando la productividad, dañando equipos y exacerbando el descontento social. La estabilidad del sistema eléctrico es crucial para cualquier intento de reactivación económica.

Para Venezuela, la búsqueda de soluciones duraderas para su crisis energética es impostergable. Requiere no solo inversión en infraestructura y mantenimiento, sino también una evaluación profunda de los marcos de acuerdo internacionales, garantizando que estos respondan genuinamente a los intereses nacionales y a la necesidad urgente de estabilizar el suministro eléctrico.