Atucha I acumula más de 17.000 tareas en su extensión de vida y proyecta recargar combustible a principios de 2027

La central nuclear argentina Atucha I ha completado más de 17.000 tareas en su proyecto de extensión de vida útil, a dos años de su parada operativa. La recarga de combus

La primera central nuclear de Latinoamérica, Atucha I, ubicada en la localidad argentina de Lima, avanza a paso firme en su proyecto de extensión de vida. Dos años después de su parada programada, la operadora Nucleoeléctrica Argentina informó que se han completado más de 17.000 tareas de mantenimiento y mejora, preparando el terreno para la recarga de combustible del reactor que se espera inicie a principios de 2027.

Atucha I detuvo su operación el 29 de septiembre de 2024, tras cincuenta años de servicio continuo, para dar inicio a un ambicioso proyecto que busca habilitarla para generar energía por dos décadas adicionales. Esta parada no fue casual, sino que respondió al vencimiento de la autorización de operación otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) mediante la Resolución 244/24, cerrando la primera etapa de su operación a largo plazo iniciada en 2018.

El marco de licenciamiento acordado con la ARN en 2022 exige que, para los veinte años adicionales de operación, se incorporen mejoras de seguridad que superen las bases de diseño originales de la planta. Cada componente intervenido es evaluado, trabajado y documentado meticulosamente ante el regulador, quien revisará la obra completa antes de otorgar la nueva licencia de operación. El cronograma de la obra es tanto técnico como regulatorio.

Las 17.000 tareas realizadas hasta el momento abarcan desde la renovación integral de equipos hasta la construcción de nuevas infraestructuras dentro del predio. Entre los trabajos destacados figuran la renovación del sistema de protección del reactor, la actualización completa de la red eléctrica de la central, la inspección exhaustiva de los generadores de vapor y mejoras significativas en los sistemas de refrigeración de las piletas de combustible gastado. Adicionalmente, se levantó un nuevo edificio de ingeniería con capacidad para 180 puestos de trabajo, diseñado para soportar el volumen técnico del proyecto.

Una vez de vuelta en la red, Atucha I aportará una capacidad bruta de 362 MW eléctricos y 1.179 MW térmicos, consolidando su rol en la matriz energética argentina. La experiencia y la capacidad técnica de Nucleoeléctrica Argentina en este tipo de proyectos son reconocidas a nivel internacional, como lo demuestra el memorándum firmado en Bucarest con el operador de la central rumana de Cernavodă, compartiendo la metodología de extensión de vida útil.

Este extenso proceso de revitalización no solo asegura la continuidad operativa de una pieza clave de la infraestructura energética latinoamericana, sino que también subraya la importancia de la inversión en tecnología y seguridad para prolongar la vida útil de las centrales nucleares, garantizando un suministro eléctrico estable y sostenible en la región.