Veto a China en Argentina favoreció a empresa estadounidense en venta de agua pesada nuclear

La empresa argentina ENSI vendió 6,2 toneladas de agua pesada no apta para uso directo en centrales nucleares, un insumo clave para la industria. Una decisión gubernament

La Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), una entidad estatal argentina, concretó la venta de un significativo stock de 6,2 toneladas de agua pesada, un componente vital para la industria nuclear. Esta operación, sin embargo, estuvo marcada por una controversia geopolítica, ya que una decisión gubernamental impidió la participación de una compañía china, lo que finalmente favoreció la adjudicación a una firma estadounidense.

ENSI, propiedad conjunta de la provincia de Neuquén y la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina (CNEA), puso en venta este material el año pasado. El lote correspondía a agua pesada que, si bien es un insumo crucial, no cumplía con las especificaciones para ser utilizada directamente por las tres centrales nucleares de potencia que opera el país, lo que motivó su comercialización a terceros con otras necesidades.

La disputa central giró en torno a la licitación. Fuentes cercanas al proceso indicaron que una empresa de origen chino mostró interés en adquirir el agua pesada, pero su oferta fue desestimada por una directriz oficial. Esta medida, interpretada como un veto implícito, abrió el camino para que una compañía de Estados Unidos resultara la adjudicataria final del valioso recurso, cuya identidad específica no se ha divulgado públicamente.

Este episodio refleja una tendencia creciente en Latinoamérica donde las decisiones en el sector energético, particularmente en áreas estratégicas como la nuclear, están cada vez más influenciadas por dinámicas geopolíticas globales. La competencia entre grandes potencias por el acceso a recursos y tecnologías críticas en la región se manifiesta en transacciones comerciales que trascienden el mero intercambio económico.

La venta del agua pesada de ENSI no solo representa una operación comercial para el sector nuclear argentino, sino que también ilustra cómo los intereses políticos y estratégicos pueden moldear el panorama de la oferta y demanda de insumos energéticos esenciales. Este patrón tiene implicaciones directas para la seguridad energética y la autonomía tecnológica de los países latinoamericanos en un contexto de creciente polarización internacional.