El Sudeste Asiático prosigue la construcción de plantas de gas pese a la volatilidad del GNL

Las naciones del Sudeste Asiático continúan desarrollando una vasta capacidad de generación eléctrica a partir de gas natural y de infraestructura de importación de GNL.

El Sudeste Asiático se mantiene firme en sus planes de expansión de plantas de energía alimentadas por gas natural, una estrategia que contrasta con la actual inflación de precios del gas, exacerbada por los conflictos en Medio Oriente. A pesar de los desafíos del mercado global, la región sigue invirtiendo significativamente en infraestructura energética basada en este combustible fósil.

Según un informe reciente de Global Energy Monitor, un centro de pensamiento especializado en energía con enfoque en el objetivo de cero emisiones netas, hay aproximadamente 100 gigavatios (GW) de nueva capacidad de generación eléctrica a base de gas en construcción en todo el Sudeste Asiático. A esto se suman 70 GW en capacidad de importación de Gas Natural Licuado (GNL), evidenciando una apuesta robusta por esta fuente de energía.

Esta expansión masiva de infraestructura de GNL y plantas de gas plantea serias interrogantes sobre la seguridad energética a largo plazo de la región. La dependencia del GNL, un commodity global, expone a estos países a la volatilidad de los precios y a las interrupciones en el suministro, tal como se ha visto con la crisis energética actual.

Los expertos del sector energético han emitido alertas claras. “La continua expansión de la infraestructura de importación de GNL corre el riesgo de profundizar la exposición a las mismas interrupciones de suministro y la volatilidad de precios que la crisis…”, advierten desde Global Energy Monitor. Esta perspectiva subraya la paradoja de buscar seguridad energética a través de una mayor dependencia de mercados externos.

La decisión de avanzar con estas construcciones, a pesar de las señales de advertencia, puede deberse a la necesidad urgente de satisfacer la creciente demanda eléctrica de sus poblaciones y economías en rápido crecimiento. Sin embargo, la persistencia en esta vía podría complicar los esfuerzos regionales para diversificar su matriz energética y transitar hacia fuentes más sostenibles y menos volátiles.

Para el sector energético global, esta tendencia en el Sudeste Asiático refleja un dilema entre la necesidad inmediata de energía y los objetivos de sostenibilidad. Mientras que el gas natural se considera un combustible de transición para muchos, su expansión en esta escala y en un contexto de mercado tan incierto, podría retrasar la adopción de alternativas renovables y fijar a la región en una dependencia a largo plazo de los combustibles fósiles.