Bloomberg: Copernico prevé una nueva ventana de inversión en Venezuela impulsada por el interés estratégico de Washington
Copernico y su CEO, Jorge Piedrahita, sostienen que el interés de Estados Unidos por los hidrocarburos y minerales críticos venezolanos redefine el perfil de riesgo del p
El giro estratégico en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela está abriendo una nueva coyuntura para las inversiones en el país, al atenuar los riesgos que históricamente han devaluado el valor de sus activos y dinamizar el interés de Washington por sus reservas energéticas y minerales, según un análisis de entorno elaborado por Jorge Piedrahita, CEO de la firma gestora Copernico.
En su informe, divulgado por la agencia Bloomberg, Piedrahita sostiene que el análisis sobre Venezuela debe trascender la perspectiva de una simple apuesta sobre el desenlace político, para ser evaluado como un mercado cuyos activos están adquiriendo relevancia estratégica dentro del hemisferio. El sector de los hidrocarburos actúa como eje central de esta visión, tomando como caso de estudio el acuerdo anunciado en septiembre entre la corporación North American Blue Energy Partners (NABEP) y 17 campos venezolanos, los cuales concentran más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo.
A la oferta petrolera se añade el potencial del sector minero, ya que el informe destaca que Venezuela alberga aproximadamente 30 de los cerca de 50 minerales clasificados en la lista de recursos críticos de Estados Unidos, incluyendo elementos de tierras raras. Para Copernico, la convergencia entre infraestructura, minerales y petróleo consolida al país como un activo clave para los intereses de Washington.
No obstante, el diagnóstico de Piedrahita matiza el optimismo al señalar la persistencia de debilidades estructurales. El análisis cuestiona la seguridad jurídica de la transacción con NABEP, indicando que el marco contractual no otorga derechos de propiedad a los operadores sobre los yacimientos, al tiempo que plantea dudas sobre las competencias jurídicas de los firmantes del pacto y advierte sobre eventuales tensiones políticas internas en el país.
El posicionamiento de Copernico en el mercado venezolano se concretó en marzo de 2026 con la creación del fondo Class EE, una estrategia orientada a la inversión activa en bonos soberanos, renta variable, divisas y otros instrumentos líquidos, la cual ofrece liquidez mensual mediante un aviso previo de 15 días. Adicionalmente, la firma opera la Class F, enfocada en bonos de la República y de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), que busca captar US$ 25 millones para ejecutar mecanismos no tradicionales de recuperación de activos, tales como permutas de deuda por capital (debt-for-equity) e iniciativas legales.
De acuerdo con los datos reflejados en el documento, la Class EE registró una rentabilidad neta acumulada del 16,65% desde su apertura hasta el 31 de agosto de 2026. La gestora enfatizó, sin embargo, que las rentabilidades históricas no aseguran rendimientos futuros y caracterizó la estrategia como una inversión especulativa de alto riesgo.
En el plano macroeconómico a largo plazo, Piedrahita estima que la economía venezolana oscila actualmente entre los US$ 100.000 millones y US$ 110.000 millones. A modo de escenario proyectado, el análisis plantea que el Producto Interno Bruto (PIB) podría alcanzar una escala de entre US$ 500.000 millones y US$ 600.000 millones para el año 2037, precisando que dicha estimación constituye una hipótesis ilustrativa y no una proyección definitiva.
El informe concluye sosteniendo que el proceso de transformación económica será paulatino y condicionado a la evolución institucional del país, argumentando que el volumen de los recursos disponibles y la implicación de Estados Unidos han modificado los parámetros para valorar el riesgo financiero en Venezuela.