Comerciantes en Mérida reportan pérdidas significativas por apagones diarios de hasta ocho horas

Trabajadores y emprendedores en Mérida, Venezuela, han reportado graves pérdidas económicas debido a los prolongados cortes de electricidad que alcanzan hasta ocho horas

Mérida, Venezuela, enfrenta una grave crisis de suministro eléctrico que está devastando el sector comercial. Comerciantes y emprendedores de la región andina denuncian pérdidas significativas y una amenaza latente a la viabilidad de sus negocios, debido a interrupciones diarias que pueden extenderse hasta por ocho horas.

La situación actual en Mérida es un reflejo de la creciente precariedad del sistema eléctrico nacional. Durante años, Venezuela ha experimentado un deterioro progresivo de su infraestructura energética, lo que ha resultado en una merma considerable en la capacidad de generación y distribución. Estos cortes no son incidentes aislados, sino parte de un patrón recurrente que afecta diversas regiones del país.

Los largos períodos sin electricidad fuerzan a los establecimientos a reducir a la mitad sus jornadas laborales. Negocios que dependen de la refrigeración, la iluminación o el uso de equipos electrónicos, como restaurantes, supermercados y oficinas, son los más afectados, viendo mermada su capacidad operativa y su flujo de caja. Esta intermitencia operativa se traduce directamente en ingresos perdidos y, en muchos casos, en la imposibilidad de cumplir con compromisos financieros básicos.

Emprendedores han advertido que la continuidad de esta problemática amenaza con el cierre de un número creciente de negocios. La incapacidad de garantizar un servicio básico como la electricidad mina la confianza de los inversores y consumidores, creando un ambiente de incertidumbre que dificulta cualquier planificación a mediano o largo plazo. La escasez de energía no solo impide el crecimiento, sino que impulsa la contracción económica local.

Este escenario en Mérida subraya la urgente necesidad de una inversión y rehabilitación profundas en el sector eléctrico venezolano. La falta de mantenimiento y modernización de plantas generadoras, líneas de transmisión y subestaciones, junto con la escasez de combustible para las centrales termoeléctricas, son factores clave que contribuyen a estos apagones. La reactivación de la infraestructura energética es fundamental no solo para el bienestar social sino para la recuperación económica general del país.

La crisis eléctrica en Mérida no es solo un problema técnico; es una emergencia socioeconómica que demanda atención inmediata. La estabilidad del sector comercial y, por ende, el sustento de miles de familias, pende de un hilo mientras las autoridades buscan soluciones efectivas y sostenibles a la debacle energética.