Goldman Sachs revela déficit petrolero asiático y la oportunidad para Argentina

Un análisis de Goldman Sachs cuantifica que Asia opera con menos de 30 días de reservas de productos refinados, mientras sus importaciones netas de petróleo cayeron drást

Un reciente y contundente informe de Goldman Sachs ha puesto en relieve la frágil situación de las reservas de productos refinados en el continente asiático, desvelando una ventana de oportunidad para países exportadores de energía como Argentina. El análisis del banco de inversión cuantifica que las naciones asiáticas operan con menos de 30 días de reservas estratégicas, muy por debajo de los 50 días que promedia Europa, una brecha que se agudizó tras el inicio de un conflicto armado el 28 de febrero y la consecuente afectación del transporte marítimo en puntos clave como el Estrecho de Ormuz. El estudio, titulado “Are We Running Out of Oil?” y elaborado por Yulia Zhestkova Grigsby, Alexandra Paulus y Daan Struyven, ofrece una desagregación que los precios agregados del mercado no logran capturar.

Los números detrás del estrés asiático son significativos. Los países de la muestra de Goldman Sachs, que representan aproximadamente un tercio de la demanda mundial de productos refinados, obtienen cerca de la mitad de su abastecimiento del Golfo Pérsico. La dependencia es aún mayor para centros de refinación como Corea del Sur y Singapur, que dependen del Golfo para tres cuartos de su suministro. Las importaciones netas de petróleo en Asia experimentaron una aceleración en su caída durante marzo, pasando de un promedio de 1,4 millones de barriles diarios a un pico de 9 millones de barriles por día hacia finales de mes. Este drástico descenso, seis veces mayor en pocas semanas, refleja el momento en que los cargamentos procedentes del Golfo, cargados en febrero, dejaron de llegar, obligando a los países a depender casi exclusivamente de sus inventarios.

La presión se siente especialmente en los *feedstocks* petroquímicos, como la nafta y el gas licuado de petróleo (GLP). Esta observación coincide con el informe de mercado de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) del 12 de marzo, que identificó al GLP y la nafta como los productos más afectados volumétricamente por el cierre o la interrupción del Estrecho de Ormuz. El GLP registró una caída de 1,5 millones de barriles diarios, mientras que la nafta disminuyó en 1,2 millones, subrayando la vulnerabilidad de la cadena de suministro global ante interrupciones en rutas marítimas críticas.

En este escenario de desabastecimiento y alta demanda, surge una clara ventana de oportunidad para naciones latinoamericanas con capacidad exportadora. Argentina es un ejemplo palpable de esta tendencia, habiendo exportado en el primer trimestre de 2026 más GLP a la India de lo que lo hizo en todo el año 2025. Este incremento exponencial en sus ventas de GLP hacia un mercado asiático sediento de productos energéticos demuestra la agilidad y el potencial de los productores sudamericanos para suplir parte de la demanda que tradicionalmente era cubierta por otras regiones. La crisis asiática se convierte así en un catalizador para reconfigurar las rutas de suministro global y potenciar a nuevos actores en el mercado energético internacional.