Saudi Aramco recurre al mercado del Mediterráneo para adquirir combustibles tras ataques a sus refinerías
Saudi Aramco negocia la compra de miles de toneladas de diésel y gasolina en el Mediterráneo y Europa para compensar la caída en su producción de derivados. La búsqueda
El gigante petrolero estatal Saudi Aramco ha iniciado gestiones para asegurar miles de toneladas de combustible procesado en el mercado del Mediterráneo, en un movimiento estratégico para cubrir faltantes operativos tras la serie de incursiones armadas registradas contra sus instalaciones energéticas en semanas recientes.
La aceleración en las compras de cargamentos de reemplazo por parte de la corporación saudí precede al sabotaje perpetrado la semana pasada contra el oleoducto que abastece a las refinerías ubicadas en la costa del mar Rojo, aunque coincide directamente con diversos incidentes reportados en plantas de refinación en los últimos meses. En la dinámica del comercio petrolero internacional, las grandes corporaciones recurren habitualmente a la adquisición de lotes de sustitución cuando sus fuentes primarias de procesamiento quedan fuera de servicio o ven mermada su capacidad de entrega.
De acuerdo con información recabada por corredores de mercado que monitorean las transacciones, Aramco ha participado activamente en licitaciones para la compra de cargamentos de diésel a través de la ventana de cotizaciones administrada por la firma Platts, filial de S&P Global. Asimismo, operadores que participan en el mercado europeo confirmaron que la estatal saudí ha extendido su búsqueda hacia el aprovisionamiento de volúmenes de gasolina.
La presión sobre el aparato de refinación del reino se ha intensificado a lo largo del mes debido a múltiples acciones de sabotaje. Las milicias hutíes de Yemen se atribuyeron esta semana un ataque contra la refinería de Yanbu, tras haber alcanzado previamente el complejo de procesamiento de Jazán, instalaciones situadas en el litoral del mar Rojo. Estos eventos se suman a la paralización de los flujos de crudo hacia la costa occidental del país provocada por el ataque de la semana pasada contra el oleoducto Este-Oeste, destacando que el complejo refinador de Jazán ha sido objeto de ofensivas repetidas durante la temporada veraniega.