El tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz se desploma por escalada bélica en Medio Oriente

El tráfico de buques a través del Estrecho de Ormuz experimentó una drástica caída, llegando a un solo dígito el pasado jueves, en medio de la escalada del conflicto en M

El tráfico de buques que transitan el vital Estrecho de Ormuz ha registrado una caída alarmante, alcanzando cifras de un solo dígito el pasado jueves. Este descenso drástico se produce en un contexto de escalada del conflicto bélico en Medio Oriente, generando una señal de alerta para los mercados energéticos globales.

Según datos preliminares de seguimiento de embarcaciones de Kpler, citados por Reuters, la actividad en este estratégico chokepoint se redujo a solo siete buques en las últimas 24 horas, frente a un promedio de quince embarcaciones diarias que transitaron en ambas direcciones durante los diez días anteriores. De los buques registrados, dos salían y cinco entraban al estrecho.

Es crucial señalar que estos datos solo incluyen embarcaciones con sistemas de posicionamiento encendidos. Se cree que el número de 'tránsitos oscuros' – aquellos en los que los operadores de buques y los compradores de commodities prefieren apagar sus sistemas de seguimiento – podría ser significativamente mayor, lo que sugiere una mayor incertidumbre y posible evitación de la ruta por parte de algunos cargueros.

La reducción del tráfico en Ormuz tiene implicaciones directas y profundas para el sector energético mundial. El Estrecho de Ormuz es el corredor marítimo más importante del mundo para el transporte de petróleo, crucial para la distribución de crudo desde los principales productores del Golfo Pérsico hacia los mercados asiáticos y occidentales. Una interrupción o percepción de riesgo elevado en esta ruta puede provocar volatilidad en los precios del petróleo y afectar la seguridad del suministro global.

La escalada de las tensiones en Medio Oriente, que ahora impacta directamente en una de las arterias más importantes del comercio petrolero, subraya la fragilidad del suministro energético global frente a la inestabilidad geopolítica. Los observadores del mercado estarán atentos a la evolución de la situación en la región y a sus repercusiones en el flujo de buques por Ormuz, lo que podría dictar el rumbo de los precios del crudo en las próximas semanas.