NABEP, petrolera respaldada por Trump, busca elevar 150% su producción en Venezuela para 2028

NABEP, firma coadministrada por Alejandro Betancourt y respaldada por la administración Trump, proyecta elevar su producción de crudo en Venezuela a 500.000 barriles diar

North American Blue Energy Partners (NABEP), la firma petrolera que cuenta con el respaldo de la administración de Donald Trump para la explotación de yacimientos en suelo venezolano, proyecta más que duplicar su extracción de crudo en un plazo estimado de poco más de dos años. Según precisó la compañía en una declaración enviada por correo electrónico a la agencia Bloomberg News, la meta operativa apunta a elevar la producción desde los 200.000 barriles diarios actuales hasta alcanzar los 500.000 barriles por día para finales de 2028.

La relevancia pública de NABEP se incrementó tras la firma de lo que la Casa Blanca calificó como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”. Bajo las condiciones del convenio, la corporación obtuvo concesiones por un término de 100 años para desarrollar 17 campos estratégicos que albergan reservas probadas calculadas en 65.000 millones de barriles. Sobre el alcance del pacto, voceros de la empresa indicaron que la alianza con el gobierno estadounidense “solo acelera la trayectoria” trazada originalmente en su plan de negocios.

La reactivación del sector energético venezolano constituye una prioridad de política exterior para el presidente Donald Trump, en un contexto presionado por el alza global en los precios de la gasolina y el diésel derivado del conflicto militar en Irán. Pese a que los analistas consideran improbable que el volumen adicional de crudo venezolano impacte la oferta a tiempo para reducir los costos de los combustibles antes de los comicios de noviembre, la estrategia de la Casa Blanca busca enviar una señal al mercado sobre la contención de los precios a largo plazo.

NABEP, que en los últimos dos años multiplicó su extracción por más de diez, se posiciona actualmente como el segundo mayor productor privado en el país, ubicándose únicamente por detrás de Chevron Corp. La firma detalló que sus operaciones han sido financiadas hasta la fecha mediante el “significativo flujo de caja libre” generado internamente en Venezuela, asegurando que “antes de nuestro acuerdo con el gobierno estadounidense, ya estábamos encaminados a mantener ese impulso. Esta asociación, y la inversión externa que traerá consigo, solo aceleran la trayectoria que ya veníamos siguiendo”.

El convenio representa una apuesta de alto riesgo para Washington. Ante la cautela operativa de multinacionales tradicionales como ExxonMobil Holdings Corp. y ConocoPhillips, la administración estadounidense decidió asociarse con NABEP y su director ejecutivo, Alejandro Betancourt, para cerrar el pacto con el gobierno venezolano constituido tras la salida de Nicolás Maduro. La transacción sorprendió a los actores del sector hidrocarburífero al contemplar la adquisición directa por parte del gobierno de Estados Unidos de una participación del 35% en el proyecto, esquema que sus defensores argumentan servirá para agilizar la producción y brindar seguridad jurídica a futuros inversionistas privados.

El liderazgo de NABEP recae en Alejandro Betancourt, empresario que consolidó su patrimonio desde 2009 mediante adjudicaciones estatales para el suministro de infraestructura eléctrica de emergencia durante la gestión de Hugo Chávez, derivando posteriormente hacia la industria petrolera. A través de sus nexos en Caracas, Moscú y Washington, sus empresas promovieron esquemas contractuales flexibles que han servido de referencia para las nuevas aperturas ofrecidas por el Ejecutivo. Pese a haber enfrentado indagatorias por presunto lavado de dinero y fraude fiscal en Europa, Estados Unidos y Venezuela, Betancourt ha rechazado las acusaciones y no ha sido imputado formalmente por delito alguno.