Toro Hardy advierte que la falta de seguridad jurídica y la opacidad contractual frenan la llegada de grandes petroleras a Venezuela
En entrevista exclusiva con Oil & Energy Stream, el economista y exdirector de PDVSA resalta que, pese a la urgencia estratégica de EE. UU. por reponer reservas a corto p
En el marco de las negociaciones y acuerdos energéticos entre Venezuela y Estados Unidos, el economista y exdirector de Petróleos de Venezuela (PDVSA), José Toro Hardy, afirmó que la falta de seguridad jurídica y el uso de cláusulas de confidencialidad en la firma de contratos petroleros están impidiendo el retorno de las grandes corporaciones transnacionales al país.
Según el analista, aunque existe una complementariedad estratégica innegable entre ambos países en materia de reservas y capacidad de refinación, la ausencia de transparencia institucional limita el interés actual a empresas medianas y pequeñas.
Divergencia en el modelo de contratación y narrativasToro Hardy señaló la existencia de dos discursos contrapuestos sobre el alcance de las negociaciones:
- En Estados Unidos: Se ha mencionado la entrega en concesión de hasta 65.000 millones de barriles (el 25% de las reservas venezolanas) por un periodo de 100 años, un planteamiento orientado al debate político interno estadounidense.
- En Venezuela: La legislación contempla un límite de 25 años mediante contratos de participación productiva y no bajo la figura de concesiones.
Esta ambigüedad, sumada a la incertidumbre legal, hace que las grandes petroleras mantengan reservas por temor a la legitimidad y estabilidad futura de los contratos firmados.
Relación de reservas y vida útil: EE. UU. necesita crudo y Venezuela el mercadoEl especialista contrapuso el balance de reservas de ambas naciones para sustentar la necesidad mutua de un acuerdo sostenible:
- Estados Unidos: Registra reservas probadas de 45.000 millones de barriles y una producción cercana a los 13 millones de barriles diarios (bpd), lo que representa una duración teórica de sus reservas de 7 a 9 años.
- Venezuela: Cuenta con cifras oficiales de 304.000 millones de barriles de reservas probadas. Ante una producción estimada en 1 millón de bpd (365 millones anuales), la relación reserva/producción se extiende teóricamente por más de 800 años.
“Evidentemente los Estados Unidos necesitan del petróleo venezolano, pero nosotros necesitamos del mercado americano”, enfatizó Toro Hardy, advirtiendo que para capitalizar esta oportunidad se requiere seguridad jurídica inmediata que incentive grandes inversiones.
Opacidad actual frente al modelo de la Apertura Petrolera de los 90El exdirector de PDVSA comparó la situación presente con el proceso de la Apertura Petrolera llevado a cabo a finales de los años 90. Recordó que en aquel momento el proceso fue validado por la Corte Suprema de Justicia y aprobado por el Congreso Nacional mediante bases mínimas de negociación, culminando en licitaciones públicas internacionales transmitidas en vivo.
En contraste, criticó que los acuerdos actuales se estén suscribiendo bajo esquemas confidenciales, sin licitaciones ni información pública sobre las empresas participantes o las condiciones pactadas, lo que incrementa el riesgo político a futuro.
La ventaja logística e infraestructura del mercado norteamericanoPor último, Toro Hardy reiteró que Estados Unidos es el mercado natural e insustituible para el crudo venezolano, frente a las desventajas de la ruta asiática:
- Ruta hacia China: Implica un tránsito marítimo de 45 días, la ausencia de refinerías adaptadas a la dieta de crudo pesado venezolano y la obligación de otorgar elevados descuentos comerciales.
- Ruta del Golfo de México (EE. UU.): Representa un flete de tan solo 4 días hacia refinerías (como Citgo o Valero) diseñadas específicamente “como un traje a la medida” para los crudos pesados de Venezuela.