Militarización de la CVG para reprimir protesta laboral: Gremios de Guayana denuncian 'política hambreadora' del chavismo

Gremios laborales de Ciudad Guayana denuncian la militarización de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) para sofocar una protesta el 1 de abril. Los trabajadores cr

El 1 de abril, Ciudad Guayana fue escenario de una jornada de protesta laboral en la que diversos sectores de trabajadores alzaron su voz contra la precarización de sus condiciones y la 'política hambreadora' atribuida al gobierno chavista. La respuesta oficial fue la militarización de las instalaciones de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), un conglomerado estatal estratégico, con el objetivo de reprimir e impedir la manifestación de los empleados.

La CVG agrupa a importantes empresas básicas del país, incluyendo aquellas fundamentales para la generación hidroeléctrica (como Edelca, ahora parte de Corpoelec) y la producción de materiales como aluminio y acero, industrias altamente consumidoras de energía. La región de Guayana, por ende, es un pilar de la infraestructura industrial y energética de Venezuela. Las demandas de los trabajadores de la CVG, aunque generales sobre salarios y derechos laborales, impactan directamente sobre la operatividad de estas empresas clave, incluyendo las del sector energético.

Los gremios laborales de la zona denuncian que la 'política hambreadora' del gobierno se ha traducido en salarios irrisorios, destrucción de beneficios laborales, y un deterioro generalizado de la calidad de vida. Esta situación ha provocado la diáspora de talento y la merma en la capacidad productiva de las empresas estatales, incluyendo aquellas vinculadas a la cadena de valor energética. La incapacidad de la fuerza laboral para cubrir sus necesidades básicas, en un país con hiperinflación y servicios públicos colapsados, es el motor principal de estas protestas.

La militarización de complejos industriales para sofocar protestas laborales representa una grave violación a los derechos de los trabajadores y una estrategia para silenciar las voces disidentes. Esta medida no solo profundiza la crisis social, sino que también genera un ambiente de represión que ahuyenta cualquier posibilidad de recuperación productiva en sectores estratégicos como el industrial y el energético. Pese a la intimidación, los trabajadores de Guayana continúan exigiendo condiciones dignas, evidenciando la profundidad del descontento en el corazón industrial de Venezuela.