Economista Ronald Balza advierte que la dolarización de servicios en Venezuela agravaría el problema distributivo
El economista Ronald Balza sostiene que la dolarización en Venezuela no resolvería los problemas económicos del país y, de implementarse, la dolarización de todos los ser
Ronald Balza, reconocido economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), ha emitido una contundente advertencia sobre las implicaciones de una potencial dolarización integral en el país. Según Balza, la adopción total del dólar como moneda de curso legal no solo no resolvería los arraigados problemas económicos venezolanos, sino que agudizaría las disparidades, especialmente en la provisión de servicios.
La afirmación fue hecha durante una edición de Espacio Runrunes, donde Balza enfatizó que “si se dolariza, se dolarizan también todos los servicios y aumentaría el problema distributivo”. Esta postura subraya una preocupación fundamental: el impacto que una dolarización de tarifas tendría sobre la capacidad de acceso de la población a bienes y servicios básicos, incluyendo aquellos vitales para la vida diaria y la productividad.
En el contexto energético, esta advertencia adquiere una relevancia crítica. Actualmente, los servicios de electricidad y gas en Venezuela son fuertemente subsidiados y sus tarifas en bolívares son irrisorias para vastos segmentos de la población. Una dolarización directa de estos servicios implicaría un aumento exponencial en los costos reales para los usuarios finales, afectando drásticamente su poder adquisitivo.
La dolarización de las tarifas energéticas podría generar un círculo vicioso. Si bien teóricamente podría mejorar la capacidad de las empresas estatales (como CORPOELEC o PDVSA Gas Comunal) para cubrir costos operativos y realizar inversiones, la incapacidad de una gran parte de la población para pagar tarifas en dólares, dado el bajo nivel de ingresos, podría llevar a un aumento de la morosidad y a una profundización del "problema distributivo" al que se refiere Balza, en términos de acceso desigual a la energía.
Por otra parte, la dolarización podría impulsar la presión sobre los costos de producción y mantenimiento dentro del propio sector. La adquisición de repuestos, tecnología y la contratación de personal especializado, que ya se realizan mayormente en divisas, verían sus costos reflejados directamente en la estructura tarifaria, sin que esto garantice una mejora inmediata en la eficiencia o la calidad del servicio, dado el deterioro acumulado de la infraestructura.
En resumen, la perspectiva del economista Balza sugiere que, lejos de ser una panacea, la dolarización de los servicios públicos, incluidos los energéticos, podría transformar las deficiencias actuales en barreras aún más infranqueables para el acceso. Esto requeriría una cuidadosa planificación de políticas sociales y económicas complementarias para mitigar el impacto sobre la población y asegurar la sostenibilidad del suministro energético en Venezuela.