Grandes industrias migran al mercado mayorista de electricidad por el alza de precios

Más de 800 grandes industrias en la región han optado por adquirir energía directamente del mercado mayorista, dejando a sus distribuidoras habituales. Esta significativa

El sector eléctrico de la región experimenta un cambio acelerado: más de 800 grandes industrias han abandonado la órbita de las empresas distribuidoras para adquirir su suministro energético directamente en el mercado mayorista. Este movimiento responde a una búsqueda de mejores condiciones y precios ante el sostenido incremento de las tarifas de electricidad, que ha impactado fuertemente sus costos operativos.

Esta migración ha sido posible gracias a la resolución 400/25 de la Secretaría de Energía. Dicha normativa, efectiva desde noviembre de 2025, habilitó a los Grandes Usuarios de Distribuidora (GUDIs) —aquellos con una demanda igual o superior a 300 kilovatios (kW)— a optar por un modelo de compra directa de energía, eludiendo la intermediación de las distribuidoras tradicionales.

La decisión de estas industrias, que incluyen desde grandes manufactureras hasta complejos productivos, subraya la presión que ejerce el costo de la energía sobre la competitividad empresarial. Al comprar directamente en el mercado mayorista, buscan optimizar sus contratos y acceder a ofertas que se ajusten mejor a sus perfiles de consumo y a las dinámicas del mercado.

La masiva salida de más de 800 GUDIs representa un desafío significativo para las distribuidoras de energía, que ven mermar una porción importante de su cartera de clientes de alto consumo y, consecuentemente, sus ingresos. Esto podría llevar a una reestructuración de sus modelos de negocio y a una mayor competencia en el segmento de grandes usuarios.

Este fenómeno no solo refleja la urgencia de las empresas por gestionar sus costos energéticos, sino que también marca una tendencia hacia una mayor liberalización y flexibilidad en el mercado eléctrico para usuarios de gran volumen. La capacidad de elegir proveedor directo fomenta la transparencia y la eficiencia, al tiempo que pone de manifiesto la necesidad de políticas energéticas que equilibren la sostenibilidad del sistema con la asequibilidad para el sector productivo.