El Estrecho de Ormuz Quedará Obsoleto en Dos Años, Según Secretario del Tesoro Bessent

El Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, predice que los productores de petróleo del Golfo Pérsico podrán prescindir del Estrecho de Ormuz en un plazo de dos a

El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha declarado que los principales productores de petróleo del Golfo Pérsico lograrán sortear la ruta del Estrecho de Ormuz en los próximos dos años. Esta audaz predicción se basa en una intensificación en la construcción de nuevas infraestructuras de oleoductos, acelerada tras los recientes conflictos con Irán que perturbaron una de las arterias más vitales para el comercio global de crudo.

Durante su intervención en las reuniones financieras del G20 en Asheville, Carolina del Norte, Bessent enfatizó la rapidez de este cambio estratégico. "Será puenteado en dos años", afirmó contundentemente en un panel de discusión con Larry Kudlow. El funcionario fue más allá en su análisis, proyectando que "el Estrecho de Ormuz será como una insignificante porción de agua" dentro de ese lapso de tiempo.

El Estrecho de Ormuz, un cuello de botella estratégico en la confluencia del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, ha sido históricamente crucial para el transporte de aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Su importancia geopolítica se ha visto reiteradamente subrayada por tensiones regionales, amenazas de cierre y actos de sabotaje, lo que ha impulsado a las naciones productoras a buscar alternativas para garantizar la seguridad de sus exportaciones.

La materialización de esta red de oleoductos bypass implicaría un cambio paradigmático en la geografía energética global. Permitiría a los productores del Golfo reducir su dependencia de esta ruta marítima vulnerable, disminuyendo los riesgos de interrupción del suministro y estabilizando los precios del petróleo frente a las fluctuaciones geopolíticas en la región.

Esto tendría repercusiones significativas en los mercados energéticos internacionales, ofreciendo una mayor resiliencia en la cadena de suministro y una menor exposición a los riesgos geopolíticos de la región. La capacidad de desviar el crudo lejos del Estrecho de Ormuz es una respuesta estratégica a la volátil situación en Oriente Medio.

Aunque Bessent no detalló qué oleoductos específicos permitirían este bypass, su declaración subraya la urgencia con la que las naciones productoras están invirtiendo en diversificar sus rutas de exportación. Esta estrategia busca mitigar la vulnerabilidad inherente a los puntos de estrangulamiento marítimos y asegurar la continuidad del flujo energético hacia los mercados globales, redefiniendo el papel estratégico de la región en los próximos años.