Licitación Alma SADI: Empresas Energéticas Analizan Desafíos de Almacenamiento en Argentina

La licitación Alma SADI para sistemas de almacenamiento de energía (BESS) en Argentina reveló importantes desafíos técnicos, financieros y territoriales, según ejecutivos

La reciente licitación Alma SADI en Argentina, diseñada para el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía, ha puesto de manifiesto una serie de desafíos técnicos, financieros y territoriales. Ejecutivos de destacadas empresas del sector como Aluar, 360 Energy, Genneia y DQD Energy, se reunieron para debatir las complejidades que enfrentaron al evaluar y desarrollar sus propuestas, enfatizando la trascendencia del almacenamiento en la actual transición energética.

Durante el evento “Bootcamp Renovables y BESS”, organizado por Shale24, Marcos Moore, coordinador de Nuevos Negocios Energéticos de Aluar; Juan Pablo Alagia, gerente de Desarrollo y Tecnología de 360 Energy; Agustín Heredia Barión, gerente de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Genneia; y Marcelo Rodríguez, gerente Comercial de DQD Energy, compartieron sus perspectivas. El encuentro, moderado por Santiago Enriquez, sirvió como un foro clave para analizar las condiciones y expectativas generadas por esta nueva etapa en el sector energético argentino.

Juan Pablo Alagia, de 360 Energy, resaltó que el primer gran reto fue concebir proyectos competitivos y, sobre todo, sostenibles. Explicó que la sostenibilidad debe entenderse en su sentido más amplio, abarcando no solo lo ambiental, sino también lo económico y lo social. Estos proyectos, si bien no se alinean completamente con el ADN tradicional de su empresa, son reconocidos como una necesidad imperante para el progreso de la transición energética en Argentina, Latinoamérica e incluso en otras regiones como España.

Un desafío significativo, según Alagia, estuvo directamente relacionado con la escala de los proyectos. La licitación Alma SADI contempló variables que podían alterar la competitividad de las iniciativas, donde los proyectos de mayor envergadura, específicamente aquellos por encima de los 100 megavatios, se presentaban con una ventaja inherente. Esto se debe a que la capacidad de un proyecto para licuar o distribuir el costo de conexión a la red eléctrica aumenta proporcionalmente con su tamaño, facilitando así su viabilidad económica.

La discusión general consolidó la visión de que el almacenamiento de energía mediante baterías es un componente fundamental para el futuro del sector. Este tipo de tecnología no solo optimiza la integración de fuentes renovables intermitentes, sino que también aporta estabilidad y resiliencia a la red eléctrica. La experiencia de Alma SADI marca un precedente importante en Argentina, sentando las bases para una mayor inversión y desarrollo en infraestructuras de almacenamiento, esenciales para la consolidación de una matriz energética más robusta y limpia en la región.