San Matías Pipeline asegura financiamiento de US$ 900 millones para su gasoducto de GNL
San Matías Pipeline (SMP) ha cerrado un préstamo sindicado de US$ 900 millones para construir un gasoducto clave que transportará gas de Vaca Muerta a unidades flotantes
San Matías Pipeline (SMP) ha cerrado un préstamo sindicado de 900 millones de dólares para la construcción de su gasoducto, un proyecto estratégico para llevar gas natural desde Vaca Muerta hasta las unidades flotantes de licuefacción. Este financiamiento, estructurado como "project finance", representa un hito clave para el desarrollo de la infraestructura energética argentina y la expansión de sus capacidades de exportación de GNL.
El gasoducto está diseñado para alimentar dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) que Southern Energy (SESA) instalará en el golfo San Matías. Se espera que la unidad "Hilli Episeyo" entre en operación en 2027 y la "Esperanza" (anteriormente conocida como MKII) en 2028, con una capacidad conjunta de 6 millones de toneladas de GNL. Este sistema permitirá a Argentina monetizar sus vastas reservas de gas no convencional.
La financiación de 900 millones de dólares se pactó a siete años de plazo con tres de gracia, periodo que coincide con la etapa de construcción. Bancos como Citi, J.P. Morgan, Santander e Itaú lideraron la estructuración del préstamo, mientras que BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China también participaron como prestamistas. Este monto cubre el 69% de la inversión total de 1.300 millones de dólares, con los 400 millones restantes aportados directamente por los accionistas.
SMP es una sociedad integrada por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). Estos mismos socios y proporciones se replican en SESA. La separación de la sociedad SMP como vehículo independiente para el gasoducto terrestre fue crucial, ya que aísla el activo y sus flujos de repago del resto de la cadena de valor, facilitando la estructura de project finance.
La solidez del préstamo se sustenta en los flujos de fondos futuros del proyecto, respaldados por contratos de transporte de largo plazo. Dichos contratos tienen como cargador único a SESA, cuyos accionistas son los mismos que los de SMP, lo que refuerza la cadena de valor integrada. Esta estructura es comparable con la del Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), que en 2025 cerró un financiamiento de 2.000 millones de dólares con una relación deuda-capital similar, aunque con un plazo ligeramente menor.
Este importante cierre financiero no solo asegura la viabilidad de un proyecto estratégico para Argentina, sino que también subraya la confianza de la banca internacional en el potencial de Vaca Muerta y en la estrategia de exportación de GNL del país. La disponibilidad de esta infraestructura es fundamental para posicionar a Argentina como un jugador relevante en el mercado global de gas natural licuado.