Exministro y expresidente de PDVSA, Manuel Quevedo, reacciona enérgicamente a acuerdo entre Venezuela y EE.UU.
Manuel Quevedo, exministro de Petróleo y expresidente de PDVSA, manifestó una contundente objeción al reciente acuerdo entre el gobierno venezolano y Estados Unidos. Quev
Manuel Quevedo, quien fungiera como ministro de Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en el pasado, ha expresado una fuerte crítica al reciente acuerdo anunciado entre el gobierno de Venezuela y Estados Unidos. La reacción de Quevedo, que se produce este viernes 28 de agosto, pone de manifiesto una profunda preocupación por el futuro y la autonomía de la principal empresa estatal venezolana.
La declaración de Quevedo, capturada por la frase “Salí y tomaron Pdvsa”, sugiere una percepción de pérdida de soberanía o control sobre la vital industria petrolera del país. Aunque los detalles específicos del acuerdo entre el gobierno venezolano y la administración estadounidense no han sido plenamente divulgados en el fragmento inicial, la reacción del exfuncionario apunta a implicaciones significativas para la gestión y orientación estratégica de PDVSA, un pilar fundamental de la economía venezolana.
Manuel Quevedo fue una figura clave durante años dentro del sector energético venezolano bajo el chavismo, ocupando simultáneamente la dirección de PDVSA y el Ministerio de Petróleo, un cargo que le otorgó gran poder sobre la producción y exportación de crudo. Su crítica resuena en un contexto donde Venezuela ha estado sujeta a amplias sanciones por parte de Estados Unidos, que han impactado severamente su capacidad para comercializar petróleo en los mercados internacionales y acceder a financiamiento, contribuyendo al declive de su producción.
La frase de Quevedo, “tomaron Pdvsa”, puede interpretarse como una advertencia sobre la posible injerencia o la imposición de condiciones que afectarían la autonomía operacional y decisional de la compañía petrolera. Para Quevedo, esta situación representaría un despojo o una capitulación ante presiones externas, generando alarma entre los sectores más ideologizados del chavismo y aquellos preocupados por la soberanía energética.
Este tipo de acuerdos, especialmente si implican un levantamiento parcial de sanciones o la apertura a nuevas formas de inversión y gestión, tienen un impacto directo en el sector energético venezolano. La posible reconfiguración del control o la influencia externa sobre PDVSA podría llevar a cambios en las políticas de producción, los contratos de exploración y explotación, o incluso en la estructura gerencial de la empresa, lo cual, para figuras como Quevedo, es inaceptable. Una mayor participación extranjera, o la exigencia de transparencia y reestructuración, son a menudo parte de este tipo de negociaciones.
La controversia generada por las declaraciones de Quevedo subraya la sensibilidad política y económica que rodea cualquier acuerdo que involucre a PDVSA y las relaciones con Estados Unidos. Mientras que algunos podrían ver estos pactos como una vía para revitalizar la alicaída producción petrolera del país y aliviar las sanciones, otros, como el exministro, alertan sobre posibles pérdidas de control y soberanía sobre los recursos energéticos vitales de la nación. El debate sobre el futuro de la industria petrolera venezolana y su independencia se intensifica con cada nuevo desarrollo diplomático.