Santiago Capdevila, de Empiria: "La guerra elevará las exportaciones de crudo de Argentina en al menos USD 3.000 millones"

La escalada de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán impulsa los precios internacionales del crudo y el gas, reconfigurando el panorama energético global. Ar

Buenos Aires, 31 de marzo de 2026 – La creciente tensión entre Estados Unidos e Irán ha provocado un significativo impacto en los mercados energéticos globales, impulsando al alza los precios del petróleo y el gas natural. Este escenario geopolítico, marcado por la incertidumbre y ataques a infraestructuras clave, como la refinería Ras Tanura de Saudi Aramco o instalaciones de GNL en Qatar, reconfigura las oportunidades y riesgos para países productores como Argentina.

En este contexto global volátil, Argentina se encuentra en una posición favorable en el frente externo, principalmente gracias al desarrollo de Vaca Muerta. Santiago Capdevila, economista especializado en energía de la consultora Empiria, anticipa que las exportaciones de crudo del país podrían incrementarse en al menos USD 3.000 millones, incluso bajo un escenario conservador que mantenga los volúmenes de 2025.

No obstante, este impulso positivo en el comercio exterior tiene su contraparte en el mercado interno. El encarecimiento del crudo internacional se traduce inevitablemente en mayores costos para los combustibles locales, dado que el petróleo representa entre el 35% y el 40% del precio final en el surtidor. Esta situación ejerce una presión adicional sobre la ya desafiante dinámica inflacionaria de Argentina, afectando los costos productivos en diversos sectores. A esto se suma la incertidumbre global sobre los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) tras los recientes ataques en Qatar, que podrían alterar su rentabilidad y cronogramas.

Frente a este complejo panorama, el gobierno argentino ha implementado medidas para amortiguar el impacto, como flexibilizar la mezcla de naftas para aumentar el contenido de bioetanol y postergar la actualización del impuesto a los combustibles líquidos. Sin embargo, persisten interrogantes cruciales sobre cómo se trasladarán estos movimientos al mercado local, quiénes absorberán los costos y, fundamentalmente, hasta qué punto Argentina está preparada para consolidarse como un proveedor energético global en un entorno cada vez más volátil.