Lavrov acusa a EE. UU. de buscar controlar el petróleo de Irán y Venezuela mediante 'cambios de régimen'
El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó el 31 de marzo que Estados Unidos persigue el control de las reservas petroleras de Irán y Venezuela a
El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, emitió una contundente declaración el martes 31 de marzo, acusando a Estados Unidos de tener como objetivo primordial el control de las vastas reservas petroleras de Irán y Venezuela. Según Lavrov, Washington busca lograr este objetivo mediante la implementación de políticas de "cambio de régimen", una estrategia que, a su juicio, desestabiliza la gobernabilidad y la soberanía de estas naciones productoras de crudo. Esta afirmación resalta la creciente fricción entre las potencias globales en torno a los recursos energéticos y la influencia geopolítica.
Las declaraciones de Lavrov se enmarcan en un contexto de profundas tensiones internacionales, donde tanto Irán como Venezuela enfrentan severas sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. En el caso venezolano, estas medidas han apuntado directamente a la industria petrolera, principal fuente de ingresos del país, con el objetivo declarado de presionar a la administración de Nicolás Maduro. Washington ha justificado estas acciones como una respuesta a lo que considera violaciones de los derechos humanos y un deterioro democrático, buscando una transición política. Sin embargo, Moscú interpreta estas acciones como un intento velado de apoderarse de los recursos energéticos estratégicos.
Rusia, un aliado clave de Venezuela e Irán, ha condenado reiteradamente las sanciones estadounidenses, calificándolas de injerencia en los asuntos internos de estados soberanos. La postura de Lavrov refleja la estrategia de Moscú de contrarrestar lo que percibe como la expansión de la influencia de EE. UU. en regiones vitales para el suministro energético global. El Kremlin ha mantenido una estrecha cooperación en diversos ámbitos con ambos países, incluyendo el militar y el energético, fortaleciendo sus lazos en un intento de formar un contrapeso a la hegemonía occidental.
Para Venezuela, las acusaciones de Lavrov ponen de relieve la vulnerabilidad de su sector petrolero ante las presiones geopolíticas. La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha visto su capacidad de producción y exportación severamente mermada por las sanciones, impactando drásticamente la economía nacional. La retórica rusa, aunque alineada con el discurso del gobierno venezolano sobre la defensa de su soberanía, también subraya cómo los recursos naturales del país se han convertido en un eje central de las disputas entre las grandes potencias, con implicaciones directas para el futuro energético y político de la nación suramericana.