Delcy Rodríguez autoriza a Repsol y ENI a exportar gas de Cardón IV para cubrir deuda de PDVSA
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha autorizado a Repsol y ENI a exportar gas natural desde el campo Cardón IV como mecanismo para saldar parte de la deuda
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha emitido una autorización clave que permitirá a las petroleras Repsol de España y ENI de Italia exportar gas natural desde el campo Cardón IV, ubicado en aguas de la península de Paraguaná. Esta medida estratégica tiene como objetivo principal cubrir parte de la considerable deuda que la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) mantiene con ambas compañías internacionales, marcando un paso significativo en la gestión de las obligaciones financieras del país en el sector energético.
Según los reportes, las cuentas por cobrar de la empresa que opera el campo gasífero a PDVSA proyectan una reducción del 28% para el año 2025, estimándose que el saldo pendiente se sitúe en 1.258 millones de euros. Esta cifra subraya la magnitud de los compromisos financieros de PDVSA y la necesidad de buscar mecanismos alternativos para honrar sus deudas, en un contexto de sanciones internacionales y limitaciones de liquidez. La exportación de gas representa una vía pragmática para monetizar un recurso y saldar pasivos sin requerir desembolsos directos en efectivo por parte de la empresa venezolana.
El campo Cardón IV es uno de los proyectos gasíferos más importantes de Venezuela, operado por la empresa conjunta Cardón IV S.A., en la que participan Repsol y ENI. Su desarrollo ha sido crucial para la producción de gas no asociado en el país, destinado tanto al consumo interno como a futuras exportaciones. La autorización para exportar directamente desde este campo es una muestra de la voluntad de las autoridades venezolanas de facilitar la recuperación de inversiones y la operatividad de los socios extranjeros, quienes han mantenido su presencia y sus compromisos en Venezuela a pesar de los desafíos operativos y políticos.
Esta decisión podría sentar un precedente importante para otras empresas internacionales con deudas pendientes por parte de PDVSA y para futuros proyectos de inversión en el sector gasífero venezolano. Abre una ventana a la posibilidad de que otros activos energéticos sean utilizados como mecanismo de pago, fomentando una mayor participación y confianza de la inversión extranjera. Además, el permiso para exportar gas subraya el potencial de Venezuela como proveedor regional e internacional de este combustible, posicionando al gas natural como un pilar clave en la estrategia de recuperación económica y energética del país.